La sexualidad es una manera o forma de encontrarse, manifestarse, relacionarse, comunicarse como persona sexuada, de una manera evolutiva, desde el nacimiento hasta la muerte, a través de sus elementos biológicos, higiénico-sanitarios, psicológicos y socio-culturales.

SEXUALIDAD INFANTIL

El niño como ser sexuado, evoluciona a medida que experimenta y realiza aprendizajes sobre su sexualidad. Las experiencias de estos años y los mensajes que reciba de su entorno, condicionarán su madurez psicosexual.

De 0 a 2 años: En esta fase, la relación con sus padres le ayudará a conocer sus sensaciones y su afectividad. No hay que reprimir, ni reprobar las diversas manifestaciones de excitación sexual: primeras erecciones, juegos sexuales, etc.

De 2 a 5 años: En esta etapa, la intensa curiosidad sexual que siente el niño implica que explore las diferencias anatómicas entre los dos sexos y las sensaciones de placer que su propio cuerpo le produce. Empieza a preguntarse y a preguntarnos sobre la reproducción, juega y observa las relaciones sexuales entre adultos.

De 6 a 11 años: Es una etapa de juegos que facilitan la exploración sexual y el conocimiento del cuerpo. Ante esto, la actitud de los adultos debería ser de tranquilidad, aceptación y apoyo. La crítica, alarma o reprobación impedirán que el niño madure felizmente e integre de manera adecuada la dimensión psicosexual.

SEXUALIDAD ADOLESCENTE

La adolescencia es una etapa de grandes cambios físicos, psíquicos y sexuales. Conocerlos, comprenderlos y aceptarlos es fundamental para integrarlos y vivirlos con naturalidad.


Los cambios hormonales conllevan la maduración de los órganos genitales y la aparición del deseo y la excitación sexual; la atracción erótica y el enamoramiento y además, las fantasías románticas y sexuales. Este interés sexual es un fenómeno nuevo al cual el adolescente debe adaptarse.



El entorno influirá en la vivencia del adolescente. Si éste ha sido educado en el miedo al sexo o/y en una concepción tabú y/o pecado, tendrá dificultad para canalizar su excitación sexual, evitará, negará o vivirá con sentimiento de culpa cualquier manifestación sexual e intentará reprimir una necesidad tan frecuente y sana en esta edad como difícil de controlar.


Aquellos adolescentes que atraviesan esta fase con tranquilidad, sin miedos ni sentimientos de culpabilidad y que experimentan la autoestimulación desde el placer y el bienestar, conocen mejor su cuerpo y su respuesta sexual y están mejor preparados para vivir la sexualidad adulta y en pareja con mayor satisfacción y plenitud.

En esta etapa la orientación e identidad sexual  cobran mucha importancia. La identidad sexual vendría a  ser el sentimiento de masculinidad o feminidad que acompaña al individuo a lo largo de su vida; una serie de características por las cuales uno se siente perteneciente a un sexo  u a otro (varón o mujer). La orientación sexual  se refiere a la atracción que siente una persona por otra del mismo sexo (homosexualidad), de diferente sexo (heterosexualidad) o de ambos sexos (bisexualidad).



Cuando existe discordancia entre la identidad propia del género y el género biológico, podemos hablar de Transexualismo: la persona se identifica, desea vivir y ser aceptada como una persona del sexo opuesto a su género biológico; el Transvestismo: el individuo utiliza prendas socialmente asignadas al género opuesto; Drag: la persona utiliza ropa socialmente asignada al género opuesto para la representación dramática, de sátira o de caricatura de un hombre o mujer. La androginia habitualmente implica una elección voluntaria de género, en la que la persona puede verse como masculino, femenino o ambos.

EDUCACIÓN SEXUAL

La educación sexual es necesaria y sus objetivos son:

Proporcionar una adecuada información y formación sobre la sexualidad.

Transmitir una información objetiva sin prejuicios o falsas creencias.

Ayudarles a asumir positiva y responsablemente los cambios.

Transmitir actitudes positivas que generen comportamientos sexuales sanos y en consecuencia bienestar consigo mismo y con los demás.

Transmitir respeto y tolerancia hacia los valores ajenos y hacia las diferencias sexuales.

Prevenir enfermedades sexuales, embarazos no deseados, prostitución no deseada, violencia familiar y disfunciones sexuales.

rear espacios para hablar de los temas que les preocupan. Hablar si es necesario de nuestra propia experiencia.

Psicología Clínica - Sexología
Psicóloga Clínica (col.: A-397) - Sexóloga, Belén Sáez-Guinea. Pº Sagasta nº 72, 1º izda. - 50006 Zaragoza.
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